martes, 4 de noviembre de 2008

El Impresionismo francés

Después de la 1ª Guerra Mundial, el mercado francés estaba dominado por la industria hollywoodiana. Sin embargo, durante la década de los años '20, una generación de directores, como Abel Gance, Louis Delluc, Germaine Dulac, Marcel L’Herbier o Jean Epstein, se abrió paso, proponiendo una nueva ola de renovación cinematográfica.
Esta generación de artistas defendía la pureza del arte cinematográfico, comparándola con la poesía, la pintura y especialmente con la música. Esta concepción coincidía con la que Ricciotto Canudo expuso en un manifiesto de 1911, en el que denominaba el cine como el Séptimo Arte. De hecho, según estos artistas, el cine debía liberarse de toda influencia literaria o teatral, transformándose en un medio a través del cual el artista pudiese expresar sus sentimientos.
La emoción era pues el elemento central de su estética, el interés no recaía en la acción o en el comportamiento de los personajes, sino que se concentraba en su realidad interior.
El tiempo y el espacio fueron continuamente manipulados mediante el uso de imágenes de la memoria, sueños, fantasías o estados mentales. La película La souriante madame Beudet (Dullac, 1923), por ejemplo, está construida sobre los deseos y fantasías de la protagonista.
Los cineastas franceses de los años ’20 usaron varias técnicas cinematográficas para dar cuerpo a los estados de ánimo de sus personajes. Es importante el recurso del montaje rítmico, para sugerir el modo en que un personaje percibe la realidad que lo rodea y los eventos que en ella se manifiestan. En los momentos más intensos el ritmo se vuelve cada vez más acelerado, como en la escena de La roue (Gance, 1923), donde el choque entre dos trenes está representado por un montaje de planos muy breves que se suceden muy rápidamente.
Aunque el cine Impresionista obtuvo grandes resultados en el plano artístico, no consiguió involucrar al gran público, sólo a una pequeña élite.
Con la introducción del sonoro en el cine, la industria francesa no estaba dispuesta a llevar a cabo proyectos tan arriesgados, así que la experiencia impresionista terminó junto al cine mudo.

3 comentarios:

Gabilu Mireles dijo...

gracias, me ha servido muchísimo. Estoy haciendo una presentación sobre este tema y mis fuentes eran ¡súper confusas! ¡Mil gracias!

Ernesto Perna dijo...

Lo mismo que arriba, me sirvió muchísimo el material. Gracias! Un abrazo.

Luis Sosa dijo...

Gracias amigo, su artículo me ha sido muy importante, pues estoy escribiendo un ensayo sobre ambas vanguardias del cine. gracias